8 Razones Por Las Que Fracasamos.

Publicado por el 12/06/2018. Categoría: Blog

8 razones por las que fracasamos

“El éxito consiste en ir de fracaso en

fracaso sin perder el entusiasmo”.

Winston Churchill

Aquí quiero aclarar un punto: si fracasas, es que no eres un emprendedor.

Esto se entiende fácil, porque el único que puedes creerte que fracasas eres tú mismo y, en cuanto llegues a la idea que has fracasado es cuando realmente lo estás. El verdadero emprendedor puede tener dificultades serias, pero nunca fracasa. Cuando más, obtiene experiencia.

Desde este punto de vista, coincidirás conmigo que el fracaso la mayoría de las veces no depende de las crisis, del mercado ni de los clientes. Depende de cosas que no son objetivas, sino de los puntos débiles en nuestra mente.

La política del avestruz

En realidad estas valientes aves no son nada miedosas y pueden partirle la mandíbula a cualquier depredador con sus potentes patas. Pero por su costumbre de comer tierra, que le ayuda a su digestión, pues no mastica. No obstante, el símil de enterrar la cabeza cuando hay un peligro nos viene muy bien para aplicárnoslo a nosotros mismos.

Los seres humanos preferimos negar antes de reconocer nuestros propios errores, que en los negocios tienen consecuencias nefastas. Con ello distorsionamos nuestra realidad emocional y nos protegemos del sufrimiento, desviando la culpa hacia otras causas.

Mea culpa, mea culpa…

Te propongo entonces un ejercicio de honestidad. Te voy a mostrar 8 puntos frágiles, muy comunes en los directivos que fracasan. Evalúalas de forma autocrítica del 1 al 10 en tu persona y así sabrás hacia dónde debes trabajar para eliminarlos. No tiene sentido que mientas: solo lo harás a ti mismo.

Ambición ciega

Estás obsesionado con el dinero. Compites en vez de colaborar, eres jactancioso y arrogantes. Juzgas en blanco y negro a tus enemigos y amigos por igual.

Objetivos poco realistas

Te trazas metas que sabes que nunca vas a lograr, pues ni siquiera tienes planes de cómo alcanzarlas. Es el clásico aspirante a millonario que no hace absolutamente por serlo, esperando que la lotería te toque.

Esforzado desmedido

Trabajas a un ritmo insostenible, a expensas del resto de tu vida. Esto provoca que te agotes mentalmente, cometas errores y se inunde tu vida de estrés desmedido. Es diferente trabajar duro, cosa que es normal en un trabajador,  que hacerlo en exceso contra tu salud.

Intromisivo

Lleva a sus subordinados más allá de sus límites, provocándoles problemas en su vida personal.

Sediento de poder

No busca el progreso de su compañía ni grupo de trabajo, sino solo sus propios intereses.

Necesita siempre reconocimiento

Como es adicto a la gloria, toma el éxito de los demás y les carga siempre con sus culpas. Sacrifica todo en aras de la siguiente victoria.

Preocupado por las apariencias

Tiene que ser siempre bueno en todo, y está constantemente preocupado por lo que los demás piensen de él. El lujo material es sinónimo de prestigio.

Señor perfecto

La crítica, por muy acertada, la rechaza con odio. No puede aceptar ni reconocer sus errores: no se equivoca, ni tiene debilidades. Es narcisista en extremo.

Estos puntos frágiles emocionales albergan la semilla del fracaso, por lo que mientras más rápido los identifiques más temprano podrás trabajar en eliminarlos.

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