Emprendedor, ¿Por Qué Limitar Tu Sueño?

Publicado por el 9/01/2020. Categoría: Blog

soñar en grande

“Si el plan A no funciona, recuerda que

el abecedario tiene muchas más letras”.

Anónimo

 

Si estás comenzando en la senda del emprendimiento y ya has trazado un plan estratégico, definido las etapas necesarias para que tu sueño se convierta en realidad y le has puesto a este una fecha para convertirlo en una meta, es probable que veas la tarea por delante como titánica.

Y te garantizo que lo será. Si emprender con éxito fuese coser y cantar, cualquiera podría tener un negocio exitoso, pero la realidad indica que el 85% de los emprendimientos fracasa en sus primeros cinco años: no faltan las dificultades, las carencias, hay que ser constantes hasta la tozudez y estar preparados para guiar con mano firme nuestros esfuerzos a diario para llegar a la soñada meta.

Pero, una vez que alcanzamos lo que nos proponemos, ¿por qué los emprendedores no comenzamos a disfrutar de nuestro aparente éxito?

¿Dónde está el final del camino?

Hay una diferencia muy marcada entre aquellos que trabajan para otros y los que trabajamos para cumplir nuestras expectativas.

Los primeros están pensando (y trabajando) para el retiro futuro, con la idea fija de disfrutar o al menos sobrevivir a sus últimos años cuando ya les falten las fuerzas para seguir.

Los emprendedores, por el contrario, disfrutamos el aquí y el ahora. Es precisamente porque amamos lo que hacemos que enfrentamos el trabajo no con la perspectiva de la vejez, sino con el reto que nos impone el hoy. Todos los que andamos este camino nos queda claro que el mañana es una cosa incierta y que son nuestras acciones del día de hoy la que pueden cambiar el rumbo de nuestra vejez… así que no nos resignamos a que esta llegue.

¿Para qué? Nada se compara a la satisfacción de llegar a cumplir nuestros sueños. Es por ello que, aunque cuando miremos atrás nos demos cuenta que hemos alcanzado la meta inicial que nos propusimos, por el camino nos hemos percatado de que nuestras expectativas no son algo estático y podemos pensar en grande.

Da igual soñar en grande que en pequeño

Como estamos soñando, pues no importa que nuestras expectativas sean altas. El éxito de un sueño radica simplemente en irlo dividiendo en pequeños escalones que lleven a un objetivo mayor.

Esta idea me recuerda al cuento infantil del gato con botas, en la que cada acción del gato, cada vez más ambiciosa y bien concebida, desencadenaba un suceso más importante hasta lograr que su dueño se casase con la princesa y fuese el rey de la comarca. Era un sueño grande, pero el felino lo dividió en escalones sucesivos para llegar a lo más alto.

De la misma forma, un emprendedor tiene que tener un plan mayor y más ambicioso si no desea estancarse en su éxito aparente. En ese sentido, nuestra ambición no debe tener límites, porque no nos mueve el ansia de la riqueza: por el contrario, cada ganancia debe ser empleada para continuar emprendiendo, porque en el camino hacia arriba es donde encontramos nuestra felicidad y realización.

Así que mantente siempre activo, elabora planes y define nuevas metas cada vez más altas, sin hacer caso de los fracasos. Para tener éxito, basta que uno de esos planes triunfe y te lleve a un escalón más alto de desarrollo.

 

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