Estás Muy Cerca Del Elefante?
Publicado por Edgar Walter el 1/06/2018. Categoría: Blog
“Que los elefantes sean tan inteligentes y
los hombres tan bestias, debe ser debido
a una cuestión de educación”.
Alejandro Dumas
Los seres humanos tienden a tomar decisiones emocionales en cuanto se sienten amenazados. Estas decisiones, que nos salvaron la vida durante gran parte de nuestra historia pasada, a veces ahora nos juegan malas pasadas.
Hay una expresión anglosajona que refleja muy bien este problema, en la que debes hacer la pregunta “¿Estoy muy cerca del elefante?”. Como puedes darte cuenta si reflexionas un poco, si tienes la cara justo enfrente del elefante no lo ves. Solo puedes ver su piel gris y arrugada.
La necesidad de tomar un paso atrás
Como emprendedores, de forma constante nos veremos asediados por muchos problemas a los que debemos dar respuestas. Se espera de nosotros que tomemos decisiones de forma rápida y efectiva, en un ideal de 100% de los casos. Por desgracia, la mayoría de las veces las tomamos sin pensarlo demasiado.
Guiarse por los instintos está bien, pero no por las emociones. Cuando estamos demasiado enfadados, podemos reaccionar de forma inadecuada y que puede afectar nuestra relación con los clientes o nuestro equipo de trabajo. Asimismo, si estamos demasiado exaltados o felices con nuestro desempeño tendemos a infravalorar el alcance de nuestras decisiones, viéndolas siempre desde un prisma demasiado optimista.
Las decisiones trascendentales no deben tomarse en nunca caliente. Eso pasa, por supuesto, por identificar que es una decisión de este tipo: no tienes que pensar durante 30 minutos si esta mañana tomarás té o café. Todo pasa por tener bien establecido tu sistema de prioridades.
El compás de espera que el marketing no quiere darnos
Ante una dificultad, lo primero es decidir si estás frente a un elefante o un ratón. La forma más sencilla es tomar un paso atrás e identificar cuan serio es el problema y cuanto impacto tendrá en el futuro de tu emprendimiento.
Para ello, necesitas conocer la naturaleza del problema, reunir la información necesaria relativa a él y, más tarde, pensar en las posibles estrategias para enfrentarlo. Esto es tomar un paso atrás para ver el elefante en su totalidad y dejar que el pensamiento lógico se imponga sobre el emocional.
Ante todo, debes identificar de cuánto tiempo dispones para tomar tu decisión. Muchas veces tratamos de solucionar las cosas más rápido de lo que conviene, y de esa tendencia se aprovechan muchas veces las partes involucradas. Mientras menos sopesas lo que te conviene y lo que no, más margen estás dando a la otra parte implicada en que te equivoques y falles a su favor en una negociación.
¿Acaso no te has dado cuenta que en el marketing se usa este recurso hasta lo indecible? ¿O cada vez que te dicen “oferta limitada” te están forzando a que decidas sobre algo ahora mismo? Personalmente, desconfío de cualquier propuesta que está limitada en tiempo y cierran el lazo con el consabido “¡Llame ya!” de las teletiendas, o el “Decídase pronto, que hay otros clientes interesados”, con el que los vendedores tratan de hacernos creer que estamos en presencia de una ganga.
Ante cualquier decisión, doy un paso atrás y me tomo el tiempo de ver completo al elefante. Cualquier presión que intente forzar mi mano al respecto me causa rechazo, porque está violando mis derechos como cliente de un producto o servicio… sobre el que debo meditar si necesito o no.
Y tú, ¿estás muy cerca del elefante?