No Eres El Jefe: Eres El Líder.

Publicado por el 23/12/2017. Categoría: Blog

“La manera de atraer y motivar a las

personas determina el éxito del líder”.

Warren Bennis

Como emprendedor gastronómico, hay un pequeño detalle que tendemos a ignorar, y es el de nuestro propio papel dentro de la empresa. Así que pregúntate a ti mismo:

¿Eres el jefe o eres el líder? Estos términos no son para nada iguales. El término jefe (que, curiosamente, deriva de la palabra francesa chef utilizada para nombrar al jefe de cocina) es una persona cuya jerarquía le confiere autoridad para dar órdenes a sus subordinados.

¿Es eso lo que haces con tu personal? ¿Repartes órdenes y esperas ser obedecido ciegamente?

Las órdenes y las normas

Está claro que en un negocio, si queremos que sea exitoso, hay que observar una cierta disciplina. Pero esa no se logra imponiendo nuestro criterio a fuerza de amenazas o represalias. Hay una larga diferencia entre las órdenes y las normas.

Cuando ordenamos algo a alguien, no le damos la opción de opinar. A veces es cierto, en especial durante el proceso de instrucción, que las personas se guíen por nuestras directivas para que las cosas se hagan de una manera determinada, que es beneficiosa para la empresa.

Pero la obediencia ciega también trae aparejada la posibilidad de propagar errores. Si mandamos a hacer algo que a la larga no es beneficioso para el emprendimiento y nuestros subordinados no pueden alertarnos que estamos incurriendo en un error, harán exactamente lo que se les dice, así sea algo ilógico.

En el otro lado de la balanza están las normas. Una norma puede interpretarse como una directiva, pero pensada de antemano y reflejada en un documento, que es de obligatorio cumplimiento. Por lo general, estas normas de operación y comportamiento dentro del centro de trabajo se transmiten por escrito y el empleado debe estudiarlas, interiorizarlas y dar su consentimiento a someterse a ellas antes de firmar el contrato de trabajo.

Guerra avisada no mata soldado

Prácticamente todo lo que puedas ordenar como jefe, lo puedes regular y dejar escrito de antemano en las normas. Uno de los pioneros en esta política que no admite fallos o segundas interpretaciones fue Ray Kroc, que preparó un manual de 75 páginas donde especificaba cada aspecto para dirigir y operar un McDonald’s. De esta forma no tenía que ser jefe: simplemente hacía valer lo que ya estaba estipulado de antemano.

Como estas normas ya están escritas, han tenido que pasar por un proceso de racionalización sobre si son válidas y pertinentes, y no son decisiones tomadas al calor de un problema o una discusión. Esto garantiza que sean imparciales y meditadas con base.

Por supuesto, se puede alegar que no es posible prever de antemano el 100% de las contingencias que pueden suceder en un restaurante. Y estarías en lo cierto, pero la misma pregunta es la respuesta. Como líder tendrás que enfrentarte a situaciones en las que debes reaccionar y dar órdenes, pero no lo dejes así: luego de tomar una decisión, analiza si tu respuesta fue la más adecuada, piensa si pudieras haber utilizado una mejor estrategia o acciones que hubieran reforzado el efecto positivo de tu decisión y…

…escríbelas en las normas, para que estas ya consideren esa posibilidad en un futuro.

Recuerda que, como emprendedor y líder, sabes las cosas que se deben hacer. Cómo hacerlo pertenece a la competencia de los administradores de tus establecimientos, y si les dejas instrucciones precisas en un plan de negocios claro, detallado y que se actualiza sobre la marcha estás garantizando que el barco de tu negocio no pierda nunca el rumbo.