El Análisis Premortem

Publicado por el 16/03/2018. Categoría: Blog

“La ciencia tiene una característica maravillosa,
y es que aprende de sus errores”.
Ruy Perez Tamayo

En el emprendimiento, y también en el gastronómico, hay el criterio general que uno debe aprender de sus propios errores, sacar experiencia y seguir adelante. Yo considero que es un gran consejo, en especial porque no nos deja hundirnos en la depresión cuando las cosas no salen exactamente como nosotros las deseamos.
Analizar en que hemos fallado, mejorar, tomar decisiones más acertadas en el futuro y no repetir el mismo camino que nos lleva al fracaso es, sin lugar a dudas, parte importante del camino del emprendedor y el tipo de pensamiento que impide que nos rindamos y sigamos intentando.

Cáete muchas veces

Yo, igual que todos, he tomado decisiones que, ahora en la distancia, reconozco que no eran las mejores. Y es más, te digo un secreto: es posible y probable que en el futuro me siga equivocando muchas veces más.
No importa cuántas veces tropieces, sino cuantas veces te levantes y adquieras esa experiencia que tienen los que saben enfrentarse a las crisis y sacar lo mejor de ellas. Un amigo mío, emprendedor también, solo se encoge de hombros, se limpia el polvo del camino y sonríe diciendo: “una raya más para el tigre”. Porque tenga rayas, eso no le quita que el tigre siga adelante.

El análisis premortem.

De todas formas, a veces esos errores son tan graves que dan al traste con todo el esfuerzo del emprendimiento, y luego de gastar dinero y operar el restaurante de nuestros sueños nos vemos forzados a dejarlo ir, con dolor en nuestra alma y en nuestro bolsillo.
Estas equivocaciones son muy, muy caras, y no solo en lo económico. Lo peor es que nos lastiman en nuestra iniciativa personal, y nos hacen dudar de nuestra capacidad y visión como emprendedores. Aunque todos estamos seguros de que lo somos, mejor no tentar a la suerte y tropezar lo menos posible. ¿No estás de acuerdo?
Para eso, te propongo un ejercicio que te será muy provecho, especialmente en la fase inicial de tu plan de negocios. Este fue sugerido por Guy Kawasaki en su libro titulado “El arte de cautivar”.
Se llama el análisis premortem, y en él es mejor que no lo realices solo. Reúnete con un grupo de amigos de tu confianza y de buen criterio, o, mucho mejor, con tu equipo futuro de trabajo. En lugar de analizar las causas de un error, se trata de una sesión de pesimismo puro y duro, en que todos los miembros van a plantear con argumentos el por qué tu negocio va a fracasar. Así como lo oyes.
Piensa que todo ha sido un desastre, y luego busca todas las causas para ese fracaso imaginario. Estas tienen que ser concretas: no puede ser “no vienen comensales”, porque siempre un negocio sin clientes es un fracaso, así que eso no es útil. Busca causas específicas. Las más típicas y reales son, solo por poner ejemplos:

  • Incomprensión del producto por parte del mercado
  • Poca financiació
  • Mala preparación del equipo de trabajo
  • Mala política de precios
  • Mal manejo del inventario

Claro está, que estos vendrán dados por la naturaleza y concepto de tu emprendimiento. En mi caso, que me especializo en comida peruana, un posible caos que me llevaría a la ruina sería no tener acceso a los ingredientes autóctonos de mi tierra, entre muchos más. Para un bar, perder la licencia de expendio de bebidas alcohólicas por vender licor a un menor de edad sería una causa de quiebra.
Esto te permite anticipar los errores, incluso los más improbables, y trazar estrategias para evitarlos o contrarrestarlos, ya sea el caso. Y, como ya has previsto el peligro, estarás más atenta a las señales de alerta.

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