Emprendedor! Por Qué Seguimos Intentándolo.

Publicado por el 26/03/2018. Categoría: Blog

 “El fracaso no es el resultado…el fracaso es no tratar”.

Sarah Blakely

Si en este planeta hay tantos miles de millones de personas, ¿por qué no todos son emprendedores? Bueno, estoy seguro que personalmente tienes que conocer más de diez.

Nota por favor que he dicho “emprendedores” y no millonarios. Ni los unos ni los otros salen automáticamente de las universidades, pero apuesto a que si sumas a los amigos que conoces, a los dueños de los pequeños restaurantes donde vas, las tiendas de barrio que frecuentas e incluso a la persona del carrito del hot dog al que a veces comprar, seguro que suman más de 10 emprendedores.

No más dinero, pero más libertad

Si eres el empleado de una empresa, puede ser que incluso tus finanzas personales sean mejores que las de algunos de esa lista de emprendedores conocidos. Entonces, ¿es el dinero la medida del emprendedor?

No, pero dentro de tu puesto de trabajo estás ceñido a hacer lo que te oriente tu jefe, y tu crecimiento personal está a expensas de ese aumento que quizás nunca llegue. Por el contrario, estas personas a las que no ves como de tanto éxito te superan por el hecho que tienen la libertad de llegar justamente hasta donde las impulsen sus sueños.

Y, en este camino, hay otra cosa que ellos han tenido que dejar atrás y tú la tienes: temor a fracasar.

Emprender es sinónimo de valentía

Es verdad que, por otro lado, un puesto seguro puede ser un sinónimo de estabilidad. Eso es buena noticia para los emprendedores: mientras más personas teman a fracasar, menos competencia habrá para los valientes.

Y es que es lógico tener miedo, porque junto a la palabra emprender está el vocablo tropiezos. Al ser tu propio jefe, tienes también la responsabilidad de tomar las decisiones. Como eres novato en estas lides la mayoría de las veces, vas a cometer errores y muchos…incluso algunos de estos dan al traste con los esfuerzos de más de un emprendimiento.

Pero más de un emprendimiento, no más de un emprendedor. Con cada fracaso se adquiere una experiencia invaluable de cómo no hacer las cosas, que va forjando el carácter del emprendedor tal como se forja una espada: a golpes. Es entonces, cuando la razón indica que es hora de reducir las pérdidas y buscar la calma de un puesto de trabajo estable, cuando el emprendedor hace gala de su tozudez y lo intenta una vez más con la fe inquebrantable que va a tener éxito a cualquier costa.

Pues, ¿sabes qué? No importa cuántas veces se tropiece a lo largo del camino, pues de todas formas no se debe llevar las cuentas de cuantas veces nos equivocamos. Para tener éxito basta solo estar en lo cierto una vez: la última.

Los errores son parte integrante del camino hacia la cima, solo un punto de aprendizaje donde se tiene la oportunidad de repensar estrategias y determinar que ha fallado y que podría funcionar. Seguimos intentándolo no por tozudos, sino por soñadores con una meta personal que cumplir.

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