Los Caminos Para Tomar Buenas Decisiones.

Publicado por el 27/03/2018. Categoría: Blog

“Evitad las decisiones desesperadas: pasará el día mas

tenebroso si tenéis valor para vivir hasta el día siguiente”.

Cowper

Una de las responsabilidades más difíciles de un emprendedor es el tener que tomar decisiones de forma constante, lo que se vuelve más complicado en la medida que el emprendimiento se hace mayor e involucra un mayor número de empleados.

Mientras el negocio es pequeño aún, un juicio equivocado afecta solo al emprendedor y quizás su familia y por tanto tenemos que arrastrar nosotros mismos las consecuencias de nuestros actos. Pero algo muy diferente es cuando sabemos que de nuestras decisiones dependerán las vidas de nuestros empleados.

Por supuesto que mientras actuemos y pensemos con tino y nuestro emprendimiento permanezca a flote e incluso prospere cuando mucho recibiremos un movimiento de cabeza aprobatorio por parte de nuestros compañeros de trabajo…pero basta una vez que tengamos un mal juicio, para que todos quieran lanzársenos al cuello.

El poder de tomar decisiones correctas

Equivocarnos es humano y rectificar de sabios, pero ante los ojos de nuestros subordinados se espera que seamos infalibles. Más aún, por el bien de nuestra empresa, sino infalibles, debemos equivocarnos en el mínimo de cosas, y a ser posible no en las más importantes.

Tomar buenas decisiones es un hábito que puede ser adquirido y practicado. Para ello, hay muchas herramientas, algunas de las cuales como la construcción de matrices DAFO o el análisis pre mortem ya las hemos comentado con anterioridad. ¿Cuál es la válida? Definitivamente, la que funcione. Y a veces un problema no tiene una solución o un método de abordarla única, sino que hay muchos caminos para llegar a una respuesta satisfactoria.

Un amigo practicante del budismo me dijo una vez uno de los aforismos de su religión que me dejó pensando, por toda la sabiduría que este encerraba: “todos los caminos llevan a la cima de la montaña”. El contexto era diferente, pero yo lo veo desde este punto de vista: lo difícil (la cima de la montaña, la resolución de una dificultad) tiene varios caminos para enfrentarlo, pero todos son válidos si te llevan a resolverlo.

Puedes llegar a la cima de la montaña escalando, haciendo rapel por una faralla, usando un burro, siguiendo un camino espiral de cabras montesas o tomando un helicóptero para llegar arriba. El resultado siempre final siempre será el mismo (llegar a la cima de la montaña, resolver un problema). Lo que varía es la rapidez y la facilidad con que cumples con tu objetivo final.

O sea, cuan eficiente eres para llegar a la respuesta correcta en la toma de decisiones.

Maximizando la eficiencia en la toma de decisiones

El problema radica entonces en dos cuestiones: que la toma de decisión termine con encontrar la respuesta correcta a nuestros problemas, y que esta al mismo tiempo sea la más eficiente y que nos permita llegar a la buena solución en el menor tiempo posible y con el mínimo de esfuerzo.

Si hubiese una solución única y universal para este problema, probablemente todos ya la habrían llevado a cabo y los problemas se terminarían incluso antes de manifestarse. En lo que sí podemos profundizar es en las herramientas que están a nuestro alcance y que podemos emplear para solucionar cada conflicto en nuestro camino.

La primera de ellas, y que va un poco en contra del espíritu del emprendedor, es que no te bases solo en tus instintos para tomar decisiones. Cuando hacemos esto, estamos respondiendo de forma emocional al problema y no racionalmente. Puede que la solución a la que lleguemos sea la más rápida, pero no es lo bastante meditada como para tener en cuenta toda la información de que dispones ni calcular las consecuencias a largo plazo de los actos que decides.

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