Qué Hago Con Mis Ganancias?
Publicado por Edgar Walter el 3/04/2018. Categoría: Blog
“El dinero tiene que servir para emprender”.
Liliane Bettencourt
Si algo deseamos los emprendedores, es que la aventura de hacer un sueño realidad llegue a buen término. Además de todas las satisfacciones que nos da el cubrir las necesidades de nuestros clientes, uno de los principales indicadores de nuestro éxito son los dividendos que nos reporta el emprendimiento que estamos construyendo.
Llega el momento dorado en que después de pagar nuestros gastos, a nuestros trabajadores y garantizar todo el capital necesario para seguir operando y ahorrar una parte para cuando lleguen los días grises, queda un remanente, que con el tiempo se comienza a volver importante.
Aplaudiendo a los números azules
Que nos sobre dinero es el comienzo del camino del éxito y resulta muy edificante para nosotros como emprendedores. Obvio es que, sin una pizca de ambición, no hubiéramos comenzando a emprender en primer lugar: aunque no es lo principal, si nuestro negocio no hace dinero no podemos proporcionarnos los medios necesarios para que nosotros y los nuestros tengan una vida decente y productiva.
Eventualmente, la cosa no quedará allí sino que comenzaremos a acumular algo de capital. ¿Qué debemos hacer entonces con ese dinero sobrante? Podemos despilfarrarlo en esos lujos con los que soñábamos antes, o guardarlo en una caja fuerte a salvo de los embates de las financias bancarias o reservarlo para el retiro y la herencia de nuestros hijos. Pero a mí se me ocurre una idea mucho mejor.
Reinvirtiendo el esfuerzo
Tu negocio es un éxito si te está reportando ganancias, pero eso no quiere decir que sea el mejor ni perfecto. Está en ti y en tu inteligencia como emprendedor que se acerque a esa perfección: reinvierte tus ganancias en él, para que tu emprendimiento crezca y con él lo que ganas.
Analiza los detalles en los que tu negocio puede mejorar. Compra mejor equipamiento, haz tu empresa más eficiente, invierte en la capacitación de tu personal para que su trabajo sea más efectivo y más feliz. Confía en tus subordinados en ese aspecto: en la medida que ellos vean que te preocupas por ellos y apuestas por su mejoramiento como trabajadores y seres humanos, ellos se sentirán más comprometidos con la empresa.
Aprovecha la bonanza de flujo de caja y crece. Al reinvertir tus ganancias ese crecimiento no tiene que limitarse al establecimiento con el que empezaste a hacer realidad tu sueño: puedes expandir tus horizontes y abrir un segundo local, aprovechando tu experiencia previa para duplicar tus ganancias sin repetir los errores, en un camino que ya ha sido allanado por las buenas decisiones que has tomado frente a las adversidades.
Pero no tienes que limitarte a una sola esfera de los negocios: si tus ganancias lo permiten, puedes invertirlas en otros proyectos que te apasionen, ya sean tuyos o apoyando otros negocios como inversionista dentro de tu localidad. Esto no solo genera buena publicidad que se traduce en el aumento del prestigio de tu marca, sino también en un florecimiento económico de la comunidad con la que trabajas.
Tener dinero es bueno, pues te da libertad de actuar. Pero recuerda que el dinero inmóvil no crece: aunque corras el riesgo de perderlo, usa tu iniciativa personal para elegir dónde lo pones, y que por favor no sea ni en un banco ni en lujos personales. Al fin y al cabo, arriesgar para hacer realidades los sueños es la esencia del alma del emprendedor.