Eres un Líder o un Administrador?
Publicado por Edgar Walter el 24/05/2018. Categoría: Blog
“Un líder sabe qué se debe hacer.
Un administrador sólo sabe cómo hacerlo.”
Kenneth Adelman
El papel del verdadero líder tiende a confundirse en nuestra cultura latina con el del administrador. Para eso, se engloba en el vocablo “jefe”, que como dice la canción: no es lo mismo, pero es igual.
Aunque claro que no lo es. Percibimos al jefe como una figura autoritaria, porque en nuestro esquema familiar refleja la figura paterna, y el padre siempre es cabeza de familia y el que ordena y manda, siendo nuestra obligación obedecer. El “jefe padre” también tiene en su mano el esquema de castigo-recompensa, así que un líder participativo es considerado como débil y poco digno de confianza.
Liderazgo y subordinazgo
Entonces, ¿cuál es el estilo correcto de dirección?
Eso depende en gran medida de qué tipo de jefe seas y cómo sean tus subordinados. Un jefe autocrático enfrentado con empleados sumisos, aportará resultados de forma efectiva y rápida; pero contra un equipo de trabajo proactivo generará conflictos. Ese mismo grupo funcionará bien y será muy competente a largo plazo con un líder participativo; pero enfrentado a personal sumiso solo crea desconfianza y desmoralización.
Es momento de romper estos esquemas anticuados y transformarse no en jefe, sino en un líder asertivo que maneje bien los conceptos de propósito y visión, no tema a la crítica sino que la maneja de forma constructiva y es hábil a la hora de formar equipos. Ese es el ideal del líder participativo, que a su vez no tiene que ser necesariamente quien se ocupe de las interioridades de la oficina. Para ello, debe saber delegar en una persona de su confianza que se ocupe de la táctica, mientras él se enfoca en las estrategias.
¿Es un administrador un líder?
El papel del administrador o gerente de una empresa es más operativo y centrado en cómo hacer realidad las directivas que emanan de la visión del líder. Aunque comparte con este muchas características, sus funciones no son exactamente las mismas.
Un líder motiva, convence por empatía, maneja las situaciones en base a la justicia y el criterio de la confianza, estimula, fortalece y da propósito al equipo. Es una autoridad de respeto que inspira confianza a sus empleados, a los que reconoce sus logros y conocimientos que aportan a la empresa. Maneja su empresa como una banda de jazz, dejando espacio a la improvisación.
Todos quisiéramos trabajar con este jefe, pero la realidad se impone e incluso en un ambiente tan creativo y aproximado a este ideal como Google, se impone la necesidad de personal administrativo, los cuales también son jefes, pero por decreto de los líderes.
El administrador controla y basa su gestión en la exigencia de la disciplina por parte de los empleados. Es el responsable de aplicar el sistema de consecuencias y medir con él a los trabajadores. Da seguimiento a las tareas y delega las responsabilidades sobre los trabajadores más capaces de realizar cada misión. Es quien se ocupa de los presupuestos, por lo que también es quien en base al poder económico que detenta puede administrar justicia mediante el sistema de castigo y premio de acuerdo a las consecuencias de los actos de los equipos de trabajo, que organiza y gestiona de una forma cuasi militar.
Ambas figuras son indispensables en la organización de un emprendimiento exitoso. Como en las cortes de antaño, el líder con la cabeza en las nubes y la mirada a lo alto necesita un hombre fuerte a su lado que ejecute y lleve las ideas al plano terrenal.