Emprendedor, Prepara Tu Relevo.
Publicado por Edgar Walter el 7/06/2018. Categoría: Blog
“Los home runs de ayer no
ganan los partidos de hoy”
Babe Ruth
Como parte de tu visión, estoy seguro que has pensado ya en el momento en que cederás el control de tu emprendimiento y disfrutarás de los logros que has generado. Puede que justo ahora eso no te preocupe tanto y seas, como yo, de los que dicen que morirán con las botas puestas y nunca vas a dejar de emprender.
Pero es una ley de vida que va a llegar el momento en que tengas que ceder el bastón de mando a otra persona, porque el tiempo es inexorable y ya no seremos tan energéticos y efectivos como antes. Por otra parte, no querrás que el legado que demoraste toda una vida en edificar de la nada se derrumbe estando en las manos equivocadas.
Preparando el relevo
La gran mayoría de los emprendedores trabaja en base de su familia, y no son pocos los que ven a sus hijos como los continuadores lógicos de sus emprendimientos. Aunque es perfectamente natural que ellos no siempre estén de acuerdo con nuestras ideas y prefieran tomar un camino diferente, son también los herederos naturales de lo que hacemos los padres.
Claro está que te entristece la idea de que algo construido con tanto esfuerzo de tu parte se lapide en pocos años por el derroche y el mal manejo, pero sabes también que el espíritu y la habilidad de emprender no son habilidades heredadas, sino adquiridas. Por ello, puedes y debes enseñarle a tu descendencia el valor del trabajo duro y el sentido de pertenencia a la empresa desde pequeños.
Sácales la cucharilla de plata de la boca
Siempre tendemos a dar a nuestros hijos todo lo que no tuvimos en nuestra infancia, y como son nuestro orgullo en ocasiones se nos va la mano en la generosidad y caemos en la mala crianza. A veces no se puede evitar, pero lejos de formarle el carácter estamos contribuyendo a que, en un futuro, sean los agentes de la destrucción de nuestro emprendimiento.
Esta es una lección de vida de la cual no vale la pena poner ejemplos. Abre cualquier revista amarillista y verás decenas de chicos y chicas de buena cuna perdiendo miserablemente su tiempo, su salud y dilapidando fortunas familiares por puro capricho.
Ahora abre cualquier ejemplar de la revista Forbes. No te costará trabajo encontrar casos en que los hijos no solo han sostenido la posición empresarial de sus familias, sino que han superado a sus predecesores con creces en habilidad para los negocios.
Lo que hace la diferencia es que en el segundo caso ellos han aprendido el verdadero valor de las cosas.
Padres ricos, hijos trabajadores
Para que entiendas a que me refiero, te pondré tres ejemplos de herederos continuadores de la tradición familiar. Por supuesto que hay más y tú solo puedes ahondar en ellos, pero si te digo que mis tres casos son tan exitosos que encabezan las listas de Forbes, te darás cuenta del peso de mis argumentos.
El primero que quiero destacar es el de los hermanos David y Charles Koch. Su abuelo y luego su padre construyeron una fortuna alrededor de la gasolina y el ferrocarril, pero fue el ingenio de ambos lo que convirtió a los Koch en influentes multimillonarios en la industria Química.
Algo similar sucedió con los hermanos Samuel, Jim y Alice Walton, los herederos de Wal-Mart. No solo siguieron la visión de su padre, sino que su capital combinado los convierte en la familia más rica del mundo.
Liliane Bettencourt, hija del fundador del fundador de L’Oréal hizo otro tanto, y es hoy por hoy la mujer más ricas e influyente de Francia.
Todos comparten un secreto común: sus padres no los colocaron de principio en puestos claves de la compañía. Tuvieron que aprender desde abajo que todo puede lograrse si trabajas duro.