¿Es Tu Empresa/Emprendimiento de Clase Mundial? (Parte I)
Publicado por Edgar Walter el 19/06/2018. Categoría: Blog
“Nuestra meta es crear los mejores dispositivos
del mundo, no ser los más grandes”
Steve Jobs
Te confieso que cuando escuché esta pregunta ni me di por aludido, pues ni integro las listas empresariales de Forbes o Fortune ni pretendo tal cosa (aunque si por azar llega, pues bienvenido sea). De hecho, como me considero más un emprendedor que un empresario, en un principio ni siquiera me puse a pensar en ello.
Luego, por simple curiosidad, comencé a preguntarme que necesita una empresa para ser de clase mundial (Haz Click Aqui). No me gustan las etiquetas, pero obviamente una empresa de clase mundial ha de destacar por la excelencia de sus productos y servicios y, a una escala menor, es mi empeño de alcanzar la excelencia en lo que hago. Viendo las empresas que califican en esa categoría y comparándolas con mis emprendimiento, he visto similitudes muy interesantes.
¿Cómo se califican las empresas?
Cuando hablamos de empresas sólidas y líderes en su rama, no nos estamos refiriendo a aquellas que han llegado a la cima con un golpe de suerte, han hecho billete rápido y se han apagado, vendido o desmembrado de forma rápida. Nos estamos refiriendo a aquellas que con una labor ardua, perseverante, con personal de alta calificación, buen manejo de recursos, honestidad, innovación, organización empresarial y muchas otras cualidades se han ganado ese puesto.
Veamos, por ejemplo, el primer ejemplo de la clasificación de las empresas.
Las Empresas confiables
- Sus productos son reproducibles
- Tienen sistemas de costeo simples
- Administran bien su flujo efectivo
- Cuentan con una organización que garantiza confiabilidad
- Satisfacen necesidades sin analizar expectativas
- Poco o ningún esfuerzo de innovación
Si lo ponemos en contexto de un emprendedor gastronómico (y disculpen si me refiero a ese mundo, pues es el que más cercano tengo), un emprendimiento confiable sería un restaurante de tradición familiar. Sirven los mismos cortes de carne, que se sabe siempre el coste porque sus suministradores son de fiar.
Por tanto, tienen sus clientes habituales y sus ingresos son estables: siempre están en números negros y aunque no hay mucha ganancia el dinero entra poco pero siempre.
Como fue fundada y pasada de padre a hijo, todas las jerarquías están en orden y el dueño afirma con orgullo que sus asados vienen de una receta de su tatarabuelo, y siempre saben igual de sabrosos.
Pros y Contras de ser una empresa confiable
Es cierto que este tipo de establecimiento tiene su encanto, pues no hay sorpresas y siempre tendrás la misma calidad. Como se sustenta en este esquema, no se espera que los gustos de los clientes cambien ni es necesario alterar la receta maravillosa. Es más, más de un chef ha sido despedido por cambiar el enebro por el hinojo.
Seguro que deseas que tu empresa o emprendimiento sea confiable, pero hay mucho más camino por recorrer y no tienes porqué quedarte allí. Además, hay un riesgo subyacente en este tipo de esquema. Por muy bien que haya funcionado por generaciones, ¿qué sucedería si, por ejemplo, los gustos de consumo de la siguiente generación de clientes cambian?
Siguiendo con nuestro ejemplo, hay una tendencia entre los millenials a reducir el consumo de carne. Ya sea por el movimiento vegetariano, ya sea por la creación de carnes sintéticas basadas en más proteína vegetal, el número de clientes regulares de estos establecimientos puede disminuir.
Continuará