El Arte De Cuestionar

Publicado por el 23/08/2019. Categoría: Blog

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“Un método fijo no es un buen método”.

Proverbio chino

La esposa de cierto señor tenía la costumbre de cortar los dos extremos de un pollo congelado cada vez que lo iba a preparar. A su marido eso le llamó tanto la atención que decidió un día preguntarle el porqué de tan original forma de cocinar. Su mujer se encogió de hombros y le respondió: “Así es como siempre lo hacía mi madre”.

Aquello se le quedó rondando en la cabeza al señor, al punto que cuando un día de vista fueron a visitar a sus suegros, decidió preguntarle a la madre de su esposa por qué se cortaban los extremos del pollo antes de prepararlo. La buena mujer movió la cabeza, como si la pregunta fuese tonta, y dijo: “Así lo hacía mi madre”.

El señor, no contento con la respuesta se quedó con la pregunta pendiente. Así, otro día en que la familia fue a visitar a la abuela a su retiro no se pudo aguantar y preguntó por tercera vez la razón del corte del pollo. La anciana sonrió y le dijo, como quien cuenta un gran secreto: “Es que mi cazuela era pequeña y esa era la única forma de meter el pollo dentro”.

Muchas veces hacemos las cosas en determinada forma u orden, sin pensar bien las razones que nos impulsan a ello y mucho menos analizar si es la manera más eficiente de hacer nuestras tareas.

El poder de cuestionar

Muchas grandes ideas han salido de preguntarse por qué las cosas se hacen de una forma  establecida y no de otra más inteligente. ¿Quién habría pensado que un teléfono no tenía por qué tener teclas, si de siempre primero tuvo un disco y luego teclas?

Bueno,  Steve Jobs, el fundador de Apple decidió hacer un teléfono que tuviese una sola tecla, y le pidió a su equipo creativo que buscase la forma de remover todas las demás. Así nació el primer Smartphone con pantalla táctil y teclado digital, y el resto de los fabricantes del mundo siguieron su huella.

Cuestionar sí, desvariar no

No importa si te enseñaron a hacer las cosas de una determinada forma: siempre y cuando te cuestiones el porqué de lo que ya está establecido, puedes encontrar caminos propios para hacerlo mejor. Y, si no es mejor, por lo menos será a tu forma y de la manera que te resulte más cómodo.

Tampoco es ir dando palos contra todo y contra todos: es, como el señor de la historia, mantener la pregunta el tiempo suficiente como para encontrar los medios adecuados de darle una respuesta.

Para lograr cambiar las cosas, lo primero es preguntarte si merece la pena buscar una manera mejor o si ya determinada acción se realiza porque es la forma óptima de hacerse. Recuerda que tras de ti hay milenios de evolución: está más que demostrado que el desayuno es la comida más importante del día o que  dormir al menos 8 horas es saludable para el sistema nervioso. Fuera de las verdades ya establecidas y bien demostradas, todo es cuestionable. No tienen que ser grandes cosas: puedes encontrar formas más óptimas en cosas tan sencillas como la forma en que utilizas tu tiempo o las ventajas de tomar un transporte público al trabajo en lugar de utilizar el coche.

Pero siempre cuestiona, indaga y busca el mejoramiento. Ese es el verdadero espíritu del emprendedor.

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