Es Tu Empresa/Emprendimiento de Clase Mundial? (Final)

Publicado por el 21/06/2018. Categoría: Blog

“Si uno quiere ser mañana una gran empresa,

debe empezar a actuar hoy mismo como si lo fuera”.

Tomas J. Watson

Usando el ejemplo de un restaurante familiar de asados, en el inicio de esta serie ejemplificamos las ventajas y desventajas de poseer una empresa/emprendimiento confiable durante generaciones.

Parece improbable que un establecimiento de tal tipo pudiera quebrar, pero esto no es ciencia ficción. Entre 1989 y el 2007 hubo un brote en el Reino Unido de la enfermedad de las vacas locas, en las que se sacrificaron 2 millones de reses. El resto de la carne fue sometida a recios controles, para la ruina de muchos ganaderos. Sin proveedores, no hay producto. Sin producto, no hay negocio.

Y este es el punto débil de las empresas confiables: si las condiciones cambian, no pueden adaptarse a ellas con la suficiente rapidez.

Las empresas competentes (no hemos dicho competitivas)

Este tipo de negocio se basa en los siguientes puntos:

  • Sus productos compiten en precio, calidad y oportunidad con sus similares
  • Imitan con rapidez los desarrollos de la competencia
  • Tienen buena productividad y capacidad de respuesta
  • Forman equipos de trabajo
  • Adoptan la tecnología de otros
  • Luego de copiar, hacen alguna innovación
  • Organización dinámica (aunque no muy flexible)

De vuelta a la rama de la gastronomía, los restaurantes de comida rápida son el ejemplo claro. Burger King y McDonald son ejemplos clásicos de este estilo: en la medida que una de estas empresas toma una idea nueva, la otra intenta ganar el favor de los clientes con otra.

Esto no es necesariamente malo: al entrar en competencia, se obligan a sí mismas a ser también competentes para el beneficio de los clientes.

El pináculo: las empresas de clase mundial

Estas empresas son verdaderas instituciones únicas en su tipo y líderes en su campo. Tienen procedimientos claros y que funcionan, y son capaces no solo de anticipar las necesidades de los clientes, sino incluso generarlas. Mejoran de forma continua, innovan y manejan sus finanzas a la perfección y con sentido de la oportunidad.

El personal que trabaja en ellas está motivado y goza de un nivel técnico superior, que la propia empresa se esfuerza en incentivar. Desarrollas alianzas estratégicas con sus clientes y proveedores y tienen un renombre de alcance internacional. Saliéndome del campo de la gastronomía, no puedo dejar de mencionar a empresas como Google, Microsoft, Apple y Samsung como ejemplos evidentes de este tipo de compromiso con el éxito.

Pero tampoco faltan nombres muy reconocibles en la rama de la restauración. Para eso existen verdaderas instituciones de talla mundial como Ferrán Adria, Paul Bocuse, El Celler de Can Roca, Gordon Ramsey y muchos otros gastrónomos y restaurantes cuyos nombres y exclusividad están fuera de ninguna duda.

Sea cual sea la escala de tu proyecto, siempre puedes aplicar los principios comunes a todos estas empresas cuyo prestigio está fuera de ninguna discusión. Claro que el camino no es fácil ni rápido, pero es desafiándote a ti mismo y aprendiendo de forma constante sobre la marcha como podemos todos llegar a tener emprendimiento de clase mundial.

Artículos relacionados