Inteligencia Emocional y Emprendimiento.

Publicado por el 21/03/2018. Categoría: Blog

“El mal no entra nunca por la inteligencia

cuando el corazón está sano”.

Jacinto Benavente

Hay un tipo de inteligencia que a menudo no tenemos en cuenta, que es la forma en como apreciamos y expresamos de manera adecuada las emociones propias y las de otros.

De hecho, siempre estamos en la tarea de adquirir conocimientos en muchas materias, cultivar e incluso medir nuestra inteligencia. A esta última tarea han dedicado su vida muchos filósofos y psicólogos famosos, y siempre estamos orgullosos de que nuestros hijos o incluso nosotros estemos dotados de un alto coeficiente de inteligencia.

Pero, ¿es acaso esa inteligencia cerebral la que guía nuestras vidas siempre, y la que nos da la capacidad de ser felices y hacer felices a los demás? A mí me disculpan, pero conozco en mi tierra y en miles de lugares del mundo a personas que no son tan instruidas, o que llevan una vida muy sencilla, pero sin embargo son verdaderos embajadores de la felicidad, tanto en sus propias vidas como en las ajenas.

A todas estas, ¿qué son las emociones?

Las emociones son modos de adaptación ante los estímulos que nos rodean cuando percibimos un objeto, una persona, un lugar, un suceso o un recuerdo importante. Universalmente, existen seis de ellas, que pueden alterar la bioquímica de nuestros cuerpos y se aceptan de forma universal. Estas son:

  • La sorpresa
  • El asco
  • La tristeza
  • La ira
  • El miedo
  • La alegría / la felicidad

Como te podrás percatar, en un emprendimiento gastronómico (y en nuestras vidas, claro está), estamos en constante interacción con estas emociones, ya sea propias o ajenas. Las emociones son algo que nos afectan al instante, pero que pueden ser cambiadas a lo largo del día por nuestras acciones y las de los demás.

¿Somos esclavos de nuestras emociones?

A mi criterio, solo aquellas personas que están dotadas de una gran inteligencia emocional pueden responder a esta pregunta de forma negativa. Y, como emprendedor gastronómico, me percato que en mi propia existencia necesito y necesitamos todos de una fuerte dosis de inteligencia emocional, incluso más que la inteligencia cerebral.

El mundo de la gastronomía está dominado por las emociones. Nuestros clientes pueden sorprenderse gratamente con un nuevo plato, o sentirse asqueados con él, tristes por haber decepcionado sus expectativas, iracundos si algo del servicio los molesta, temerosos ante la posibilidad de una intoxicación alimentaria, o felices de la comida y el trato que han recibido.

Esto, por supuesto, es tan solo un puñado de ejemplos que me vienen a la cabeza y estoy seguro que ustedes podrán encontrar muchos más, pero como emprendedor tengo claro que mi objetivo es apuntar sobre todo a la última de las emociones humanas: la felicidad de mis clientes. Y en el proceso, claro está, sentirme yo y mi equipo de trabajo felices por haber cumplido este objetivo.

Para ello no basta con que sea una persona inteligente para los negocios, que tampoco me considero como tal. Tengo también que tener inteligencia emocional. Y es una suerte que esta se puede adquirir, dominar y ejercitar.

Entonces, te invito a que te unas conmigo como emprendedor al dominio de lo irracional en sus cinco áreas: conocer nuestras propias emociones, autocontrolarnos, automotivarnos, reconocer las emociones de los demás y controlar las relaciones con los demás.

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