Necesito Autocontrol!

Publicado por el 3/08/2018. Categoría: blog

“No son las grandes cosas las que nos llevan

al manicomio, sino el cordón de zapatos que se rompe

cuando no tenemos tiempo para arreglarlo”.

Charles Buckowski

Bueno, yo y todo el mundo. Esta es la competencia emocional qué más quisiéramos tener a cada momento, pero de vez en cuando el autocontrol nos falla y reaccionamos como seres irracionales. Porque animales somos y como ellos no carecemos de los instintos más básicos, pero a diferencia del resto del reino animal el hombre tiene la capacidad de autocontrolarse… unos mejor que otros, claro está.

Aun así, a veces las situaciones nos sobrepasan y explotamos como fieras. Este comportamiento, aunque natural, no es el que la sociedad espera de nosotros, en especial si somos líderes de nuestro emprendimiento. Como tales, se espera de nosotros que nos comportemos de forma sosegada y analítica, intercediendo entre (y con) nuestros empleados, clientes, proveedores…en resumen, con el público en general.

Y, a todas estas ¿para qué sirve el autocontrol?

Las personas dotadas de buen autocontrol mantienen a raya sus emociones e impulsos conflictivos, y por tanto:

  • Gobiernan de forma adecuada sus sentimientos impulsivos.
  • Permanecen equilibrados, positivos e imperturbables en los momentos más críticos.
  • Piensan con claridad y permanecen concentrados a pesar de las presiones internas y externas.

¡Qué felicidad si tuviésemos acopio de autocontrol! Lo más curioso de esta habilidad de la inteligencia emocional es que es invisible. O sea, que se manifiesta en la ausencia de exabruptos ante situaciones conflictivas. Aquel con autocontrol no se deja arrastrar por el estrés y es idóneo para lidiar con una persona enojada, pues nunca pierde la compostura.

¿Siempre hay que autocontrolarse?

Sí, pero eso no quiere decir que aguantes ni acumules presión todo el tiempo, pues desde el punto de vista psicológico esto es muy negativo para las personas. Autocontrolarse equivale a elegir cuándo y dónde liberar las tensiones, pero de que hay que liberar estrés no hay dudas.

Los líderes tienen sus mecanismos de escape para ello, y no es precisamente echándole la bronca a los empleados. Casi todos los emprendedores exitosos practican algún tipo de deporte, que resulta excelente para quemar toda la adrenalina que llevamos en sangre producto de los muchos conflictos con los que tenemos que lidiar a diario.

Excelente para ello resultan los deportes de combate como el boxeo, el kárate o el judo, pero los deportes extremos o actividades que implican peligro (como la conducción de autos, el paracaidismo o el puenting) son muy populares entre los altos ejecutivos de las compañías. Los japoneses han llevado esta liberación de estrés a iniciativas muy sofisticadas, como locales insonorizados donde se puede ir a gritar.

Incluso nuestro cerebro se ha adaptado y tiene un mecanismo muy curioso para lidiar con el dolor físico: decir groserías. Cuando (por ejemplo) nos cae una olla en un pie no decimos “¡esplendoroso!” ni “¡inconmensurable!”, sino que soltamos un taco que pondría rojo a un camionero. Esto libera adrenalina y otras endorfinas pues reta nuestros patrones sociales, y así disminuye el efecto de los neurotransmisores del dolor.

¿Cómo puedo autocontrolarme?

Lo primero es mantener un estado de ánimo positivo. Cuando nos enojamos recordamos incidentes que alimentan nuestra furia, nuestro pensamiento gira alrededor de la persona con la que nos incomodamos y nuestra visión queda sesgada, con lo que percibimos cualquier comentario de forma negativa.

Aprende a meditar, esto reajusta cómo reacciona tu cerebro ante situaciones estresantes. Aunque tu cuerpo comience a reaccionar preparándose para pelear, debes mantener una voz en tu cabeza que siempre te diga “No vale la pena. La violencia no conduce al entendimiento”. Responder con sosiego a un ataque personal desarma de argumentos a tu oponente y allana el camino a la reconciliación.

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