Sacándole Provecho al Estrés.

Publicado por el 6/08/2018. Categoría: blog

“Esfuerzo continuo, no fuerza o inteligencia,

es la clave para liberar nuestro potencial”.

Winston Churchill

O nos hemos quejado de él en algún momento, o hemos sufrido a alguien penando por el estrés. Lo percibimos como un enemigo, como un mal de nuestro tiempo, pero ¿es realmente negativo el estrés?

A mi punto de vista y el de muchos neurólogos, psicólogos y psiquiatras, hay dos tipos de estrés, uno positivo y otro negativo. El primero nos moviliza y saca lo mejor de nosotros, mientras el segundo es un lastre que arrastramos y no deja que nos desarrollemos en todo nuestro potencial.

Incluso tienen dos nombres diferentes: eutrés (estrés positivo) y distrés (el estrés negativo de toda la vida).

El estrés positivo desde el punto de vista bioquímico

La aseveración anterior no me la he sacado del sombrero del mago, sino que es una realidad científica. El estrés positivo se caracteriza por la activación del sistema nervioso simpático y la liberación por las glándulas suprarrenales de dos hormonas fundamentales llamadas catecolaminas: la adrenalina y la noradrenalina.

Estas nos activan y movilizan para actuar y pensar de forma provechosa, haciendo derroche de intelecto y creatividad ante situaciones que retan nuestras capacidades. El estrés positivo nos potencia como seres humanos y nos hace mejores y más completos, muchas veces por encima de lo que nosotros mismos pensamos que somos capaces, tanto desde el punto de vista físico como intelectual. Ese estado es el que hace que un escritor apasionado por su obra termine una novela genial antes del plazo de admisión de un concurso o que una madre sea capaz de proezas físicas para salvar a un hijo. No es que esa sea una situación positiva, sino que desencadena en nuestro organismo un estrés positivo que nos hace sobre esforzarnos.

Lo mismo se aplica a un trabajador que está motivado en lo que hace, ya sea por la remuneración económica, ya sea por el gusto real con el que realiza su labor: no importa que deba hacer mucho, sino que afronta el estrés de forma positiva y avanza a pesar de la dificultad de la tarea.

El estrés negativo en nuestras venas

En contraposición, en el estrés negativo se libera cortisol. Esta hormona tiene como objetivo primario aumentar el nivel de azúcar en la sangre, pero en su liberación como respuesta al estrés suprime nuestro sistema inmune y disminuye la formación ósea.

Aunque este efecto es necesario e incluso se administra para tratar varias enfermedades, cuando el estrés es crónico esto no es una buena noticia para nosotros. Inhibe la acción de la insulina, así que si somos diabéticos en estrés crónico obra en nuestra contra.

Aumenta la secreción de ácidos estomacales, así que el estresado padecerá de gastritis y posibles úlceras. Más aun, la exposición prolongada debilita el sistema inmune y la memoria, por lo que enfermaremos y se nos olvidarán las cosas con más frecuencia si estamos estresados. Para más datos, incrementa la presión arterial y afecta el sistema reproductivo, causando abortos espontáneos e incluso infertilidad temporal.

Además, es estrés negativo lo percibimos como un proceso multiplicativo: cada paso nos conduce al siguiente nivel de estrés, y aunque sean pequeñas dificultades que de forma aislada podríamos resolver fácilmente, juntas nos hacen pensar que todo conspira en nuestra contra… hasta que al final nos desbordan.

Continuará

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