¿Te Sirve Tu Coeficiente Emocional Para Emprender?

Publicado por el 22/03/2018. Categoría: Blog

“La emoción es más potente que la razón”.

Joseph LeDoux

 Bella frase, ¿verdad? Seguro te imaginas que es salida de la pluma de algún poeta. Pues no: Joseph LeDoux fue un neurólogo estadounidense que estudio el campo de las emociones.

Un compatriota suyo, Daniel Goleman, fue quien acuñó en 1995 el término “coeficiente emocional”, en relación al coeficiente de inteligencia o coeficiente intelectual. Este coeficiente emocional tiene el 80% del peso en el desarrollo exitoso de cualquier actividad humana.

Intelecto vs Emociones

Cómo emprendedores, es necesario entender por qué nuestras emociones son un factor determinante para el éxito de nuestro negocio, especialmente en el ámbito de la gastronomía. Ya no es nuevo para nosotros afirmar que un emprendedor se caracteriza por un estado de ánimo siempre positivo y listo para enfrentar las dificultades en el camino a convertir su sueño en realidad, a lo que se une una firme e inquebrantable determinación.

Un empresario tiene que ser una persona inteligente y preparada, y de eso no hay dudas. Pero también para eso debe saber controlar sus emociones y canalizarlas de la forma correcta. Mientras más inteligentes somos en lo emocional, más inteligentes también nos volvemos en lo intelectual.

Esto parecería una paradoja, pero no lo es en lo absoluto. Una persona deprimida o con un bloqueo emocional no está en condiciones de aprender. Por otra parte, una gran preparación de nada sirve sin la capacidad de relacionarse socialmente con un equipo de trabajo y poner estos conocimientos en función del éxito de un emprendimiento.

Lo que realmente importa

Las habilidades técnicas e intelectuales que posea un individuo son inútiles si este no tiene la capacidad de conocerse y sentirse bien consigo mismo. Y esto no siempre va aparejado con el coeficiente intelectual de la persona.

Seguro recuerdas del tiempo de escuela a aquel niño de una inteligencia superior, pero que, no obstante a sus conocimientos, no tenía las habilidades sociales para encajar en el grupo. Obvio que esa diferencia lo alienaba de los demás y por ello no podía relacionarse de forma correcta con sus compañeros, lo cual terminaba siendo un círculo vicioso que le hacía más y más infeliz.

Importa cuánto sepas, pero también gestionar tus propias emociones de la forma adecuada. Hay que añadirle a ello la imperiosa necesidad de tener una autoestima alta y mantener buenas relaciones sociales. Estos son los factores clave que te permiten disfrutar de una vida emocional sana y feliz, que incluye, por supuesto, tu carrera como emprendedor.

Comenzando por nosotros mismos

En la gastronomía, el trato e interacción con el cliente es una pieza vital para el éxito. Un emprendimiento gastronómico es tan exitoso como sea el número de comensales regulares que le den una ganancia fija, y esta fidelización no se logra si no se le trasmite al cliente un estado de felicidad durante su experiencia gastronómica.

No obstante, para poder conectar con los demás, es necesario primero encontrar un mínimo de sosiego interno. Por ello, el requisito para llegar a controlar las emociones de los demás y dominar el arte de las relaciones consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía. Que, por fortuna, son habilidades que pueden adquirirse.

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