Creando Normas Factibles y Razonables.
Publicado por Edgar Walter el 24/12/2017. Categoría: Blog
“Los hijos aprenden poco de las palabras;
sólo sirven tus actos y la coherencia
de éstos con las palabras”.
Joan Manuel Serrat
Coincidirás conmigo que ser el líder de un emprendimiento gastronómico se parece mucho a ser el cabeza de una familia. Con la cotidianidad y el trabajo conjunto durante largas horas se establece en el restaurante una dinámica familiar que se parece muchísimo a la de un hogar.
Y es que en la dinámica de un establecimiento gastronómico podemos encontrar muchas semejanzas con el comportamiento de una familia verdadera. Se llegan a querer a los empleados como hijos, ellos mismos desarrollan relaciones personales que van de la amistad al amor, y desgraciadamente también del desagrado a, en ocasiones, el franco antagonismo.
Como una familia, el establecimiento y su personal crea relaciones biosociales, económicas, culturales, afectivas y, si trabajamos bien, también educativas. Muchos emprendedores alegan que en sus negocios todos pertenecen a una gran familia. Pero cabe la pregunta entonces: ¿es una familia bien llevada?
El valor de las normas
Como en tu mismo hogar, es necesario cumplir con un conjunto de normas bien establecidas y conversadas para garantizar que en tu establecimiento gastronómico impere un ambiento constructivo y sano, en el que cada miembro del personal juegue su papel y a la vez respete el de sus compañeros.
Para ello es vital no solo una cuidadosa selección de los trabajadores más capaces de trabajar como un equipo cohesionado y productivo que mantenga buenas relaciones interpersonales, sino además que este personal tenga un líder que los guíe y un grupo de normativas justas y pertinentes por las que guiarse.
Normas justas, normas razonables
Que el líder ande de aquí para allá dando órdenes y diciéndoles a todos lo que deben hacer no es constructivo ni provechoso para nadie. Eso no nos deja tiempo para hacer cosas más importantes, y al mismo tiempo llega el punto en que nadie nos hará caso y perderemos autoridad si andamos en el papel del papá regañón de la familia.
Para eso se inventaron las normas, y se supone que ya las tienes escritas y que tu personal expresó su conformidad en cumplirlas cuando se firmó el contrato de trabajo.
El espíritu de las normas
Esta es una breve y lógica guía para la normativa de tu emprendimiento. Como ves, es solo aplicar la lógica para crear las normas:
- Una vez que se dicte una norma, lo criterios para aplicarla deben estar explícitos y los trabajadores dar su consentimiento de antemano.
- Toda norma debe estar precedida de una razón por la que resulta necesaria.
- Tiene que haber coherencia y consistencia para su aplicación. Nadie está exento de ellas.
- El cumplimiento de una norma ha de ser reconocido y estimulado.
- Si cambian las circunstancias por las que surgió la norma, se debe revisar su necesidad a raíz de la nueva situación.
Siempre debe quedarte bien claro, y además explicarle a tu personal que las normas no son un método para prohibir o reprimir, sino que tienen como primer objetivo el educar para que cada elemento involucrado en el emprendimiento cumpla con el papel que le toca.
Al fin y al cabo, es el mejor interés de todos el llevarse como una gran familia.